º

200 g de queso de cabra curado (gomero, preferiblemente duro)
2–3 dientes de ajo (según gusto)
1 cucharadita de pimentón dulce (o picante si lo prefieres fuerte)
1/2 cucharadita de pimienta palmera o pimienta picona (opcional, si te gusta bien picante)
3–4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 tomate maduro pelado y sin semillas (opcional, pero muy común en versiones actuales)
Sal (solo si el queso no está muy salado)
Ralla o desmenuza el queso curado. Cuanto más seco esté el queso, más auténtico y sabroso será el almogrote.
En un mortero (o procesador de alimentos si prefieres), machaca los ajos hasta formar una pasta.
Añade el pimentón, la pimienta picona (si usas), y el tomate troceado. Mezcla todo bien.
Incorpora el queso rallado poco a poco, mientras vas mezclando.
Añade el aceite de oliva en hilo, sin dejar de remover, hasta que se forme una pasta espesa y untable.
Prueba y ajusta el punto de sal o picante.
Tradicionalmente se unta sobre pan de leña, tostadas o acompañando papas arrugadas.
También se puede usar como salsa para carnes, en pasta, o incluso en empanadas.
Cuanto más curado esté el queso, más fuerte y sabroso será el almogrote.
Si lo haces con batidora o procesador, cuidado de no hacerlo muy fino: el almogrote debe tener textura.
Se conserva varios días en nevera en un tarro hermético.
